Estar Atento

Esta reflexión surgió durante una clase a la que asistí un día de Abril de 2021. Estábamos debatiendo acerca de dos textos que nos dieron para leer acerca de la postura que tomamos frente a lo que se nos presenta día a día y otras cuestiones como la necesidad occidental de categorizar lo desconocido.

Uno de los textos hablaba de dos visiones en base a una teoría de Walter Benjamin que diferenciaba el sobrevolar un área o caminarla, otorgándole una menor o mayor fuerza sobre nosotros. Son formas de vincularnos con el mundo y con el presente. Sin embargo, ambas liberan nuestra mirada y abre nuestros ojos a un mundo lleno de posibilidades.
El otro habla de las interrelaciones entre las cosas, habla del mundo como una atmósfera de influencias que surgen como algo y se transforman. Desarrolla el concepto de «Clinamen» como un principio regente que otorga a las mismas cosas la causa del cambio, a diferencia de la mirada aristotélica donde la causa primera del movimiento es una divinidad inmóvil.
Y son estas influencias y cambios que enriquecen la experiencia, los fenómenos «en bruto» por así decirlo, antes de categorizarlos son los que nos aportan nuevas cosas y nos permiten crecer. Aunque es común que frente a lo desconocido intentemos categorizar o darle sentido a algo inmediatamente por miedo a lo desconocido o a la incomodidad de no comprender del todo un fenómeno.
Durante la Edad Media y con el surgimiento de las universidades intentamos categorizar y aislar fenómenos, guardandolos en cajas y agrupandolos según sus similitudes. El objeto de estudio es aislado y sometido a una interpretación subjetiva y recortada de la realidad en base a un bagaje previo aprendido.
Por otro lado, muchas veces sentimos que no tenemos voz para discutir ciertos asuntos, es este comportamiento aprendido el que hace que evitemos charlar de ciertos asuntos por considerar que no tenemos voz en el mismo. Hace poco escuche acerca del «Síndrome del Impostor» que es definido como la sensación de que uno es falso en términos intelectuales y que esa supuesta falsedad va a ser descubierta tarde o temprano por lo que evitamos meternos en ciertas situaciones.

Todo esto me llevó a pensar en aquellas cosas que nos perdemos por encasillarnos en ciertas categorías y por no estar consciente de lo que nos rodea, aquellas cosas sutiles que son materia de transformación y de creación y que nos pueden otorgar una visión completamente distinta de algo.
Pensé también acerca de la necesidad de exponernos a esas situaciones, dejar que nos lleguen y sumergirnos conscientemente en ellas para vivirlas en primera persona y sacar el mejor aprendizaje de ellas ¿Que tienen para ofrecernos? ¿Qué tenemos nosotros para ofrecer?

Entregarnos a Eros, a las turbulencias atmosféricas, dejar que nos llegue, que nos moje, que nos contamine, esa es la única forma. Salir de la comodidad y meternos en el torbellino de la cual sin duda sacaremos algo nuevo.

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