Lo Bello

Hace unos días vengo pensando acerca del concepto de lo bello. Para esta entrada voy a usar como disparador una pregunta que me hizo mi mejor amigo: ¿Qué opinas de decir que algo es bello y otra cosa no? Y acá es donde entran en juego varias cosas. Muchos filósofos y teóricos se dedicaron a esta cuestión aunque uno de los principales es Kant quien en su «Crítica del Juicio Estético» se dedica a analizar lo bello y lo sublime (Kant, 2005).
Cuando hablamos de lo bello hablamos de un juicio estético cuya satisfacción es desinteresada a diferencia de la satisfacción de lo agradable donde se ven involucradas cuestiones subjetivas. Lo bello es objetivo y universal y para ello el sentimiento de placer no debe predecer al juicio sino viceversa, este debe ser consecuencia del mismo. Este juicio será puro siempre y cuando se haga sin considerar algo empírico como la emoción o no esté sustentado en lo que es. En caso de un juicio de gusto se pone en juego diversos mecanismos como la imaginación o el entendimiento para comprender y categorizar el objeto haciendo presente una subjetividad que anula la categoría de lo bello tal como lo entiende Kant.
Si respondemos la pregunta de mi amigo en base a esto podríamos decir que al momento de determinar si para nosotros algo es bello o no, le otorgamos al objeto una belleza adherente, es decir, una belleza que presupone la perfección de ese objeto bajo un concepto predeterminado en nosotros siendo este un juicio empírico y por lo tanto anulando el desinterés y universalidad de lo bello. Esto lo denominamos «Juicio de gusto» y nos genera placer o displacer siendo un veredicto no lógico o de no conocimiento.

En el siglo XVIII un arquitecto y teórico llamado Johann Joachim Winckelmann inició lo que fue la revalorización de la antigüedad clásica (Grecia y Roma) y su papel determinante en diversos movimientos estéticos (e inclusos estilos de vida) de la Modernidad. Wincklemann propone una mirada hacia el arte de la antigüedad tomando como punto de análisis las obras y en especial a las esculturas, llegando a la conclusión de que esta cultura logró la perfección absoluta y tomando a Apolo como ejemplo de esa perfección.
Apolo es una de las deidades principales de la mitología griega, hijo de Zeus y Leto y gemelo de Artemisa. Es probablemente uno de los dioses mas venerados de la antigüedad. Es el dios del arte, de la verdad, de la belleza, de la perfección, armonía, equilibrio y razón. Una vez mas nos volvemos a topar con el concepto de belleza pero esta vez ligada no a un juicio desinteresado sino a una triada compuesta por la verdad, armonía y razón. Es bello lo que es equilibrado, lo que es integro y lo verdadero, ya sea por ser algo universal y único o por estar ligado a una divinidad.
En la antigua Grecia se subordinaba el arte a la matemática. La norma predominante en muchas civilizaciones antiguas para construir sus figuras era a través de un canon matemático el cual aludía a las proporciones perfectas o ideales del cuerpo humano haciendolas armónicas entre sus partes. En el siglo V a.C. Policleto plasma la idea del canon en su libro con el mismo nombre y hace alusión a al concepto de simetría como una de las reglas para conseguir la belleza.
El Oráculo de Delfos dedicado al Dios Apolo en sus dinteles predica «Nada en exceso» y es este el concepto de lo bello que se mantuvo por mucho tiempo.

El gusto por la antigüedad clásica es un ejemplo. A lo largo de la historia se pueden detectar varios cambios de gusto. Georgina Gluzman, quien curó una muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires en su texto escribió:

«El canon no es indiscutible: es político, cambiante y hasta caprichoso. En suma, es accidental.» (Gluzman, 2021)

Estos canones fueron determinantes en lo que se consideró bello en determinada época, tal vez el gusto sea aprendido y esté en relación con el contexto. Por lo que una de las posibles conclusiones es que nuestras elecciones son educadas a partir de un contexto. Son subjetivas, lo que es agradable para mi tal vez no lo sea para otro y lo que nos lleva al punto inicial ¿Existe una belleza universal?

Bibliografía

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