Infraleves

Los pasillos de la ciudad escuchan el murmullo de sus habitantes. El silencio de las 4AM se interrumpe con los ecos de épocas pasadas. El frío de invierno recorre mi cuerpo, ese gélido beso que interrumpe mi sueño me recuerda la soledad y la desesperanza de mi cuerpo herido. Muchas cosas han pasado ya, las flores de verano terminaron de marchitarse y el tallo desnudo espera florecer, pero el invierno se hace largo.
Es difícil describir un sentimiento cuando tu cuerpo está herido, la tormenta está sobre mí y no hay refugio cerca, solo paredes que murmullan.

Tirado en la cama, una vez más, siento tu perfume perdido entre las sábanas. Cada vez se siente menos pero eso no impide que te recuerde. Me levanto a mear mientras suena una canción que solíamos escuchar y me meto abajo de la ducha, el agua cae sobre mi cuerpo abrazándome cálidamente, intento que se lleve mis pensamientos pero es en vano.

La fría brisa de la mañana recorre mi cuerpo, pronto sentí el cálido beso del sol en mi piel. Veo cómo todo empieza a aclararse aún más, escucho pájaros cantando y la furia estruendosa de la ciudad.

Infraleves presenta registros fotográficos y escritos de fragilidades y pulsiones, son pensamientos, añoranzas y síntomas de un pasado que ya no existe y un futuro desconcertante. Es un presente donde las formas se desdibujan y el ruido se hace presente, es la mirada a una lejanía, el resueno de un eco vacío y sin sentido en nuestro oído, es signo de un cuerpo herido, de la añoranza de volver al pasado y de aquella posibilidad que se desvaneció.

Para Marcel Duchamp el “infraleve” es la materia vital del arte, está compuesto de aquellos frágiles acontecimientos extraídos de la contemplación de la vida cotidiana, es un gesto apenas perceptible que puede residir en la risa, la caída de lágrimas, los gestos de las manos, las miradas y en el remolino o en el pelo rebelde.

Los gestos mínimos, sutiles, las pulsiones y las fragilidades de la vida cotidiana son captados en las fotografías dejando sus huellas y permitiendo apoderarnos de un momento revestido de un aura que nos conquista y nos recuerda de aquellas situaciones que ahora se transformaron en melancolía.

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